La cuestión del lenguaje en la ecología ( o el ambientalismo) tiene, entre otros problemas de fondo a resolver, el hecho de que las disciplinas involucradas en lo linguístico ( como en el resto de las ciencias sociales) no es debidamente estimado como interlocutor con igualdad de derechos por las ciencias duras, las que se arrogan –todavía desde un paradigma que, en rigor, ya dejó de ser- el derecho absoluto a entender en el tema.
Un claro ejemplo de lo dicho son estas primeras Jornadas, en las cuales prácticamente es nula la participación de representantes de las ciencias naturales y exactas y los restantes saberes, identificados con las ciencias duras.
Tratar el tema del lenguaje ( o de los lenguajes) con relación a la ecología y el ambientalismo, como con relación a cualquier otro saber no social, es en buena medida, ocuparse, más que de lo aplicado, de lo básico.
Esto es así porque el lenguaje está en la base de todo conocimiento, el cual sin ser objetivado y comunicado, no puede ser ciencia. Y es por eso que, investigar sobre las relaciones entre lenguaje y ecología es hacer investigación básica; es trabajar sobre el (los) código (s) -por cierto, muchas veces segundo o tercero- sin el cual lo científico no podría ser tal, pues sería incomunicable.
En ámbitos y situaciones en los que, por ejemplo, conviven estrechamente lo político y lo científico ( y bien sabemos que actualmente es imposible pensar una cosa sin la otra) el papel del lenguaje es central. El vicepresidente (un argentino) del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático -institución que obtuvo el Premio Nóbel de la Paz, 2007- en su discurso de recepción del Doctorado Honoris Causa en la Universidad Nacional de Córdoba, exponía sobre la necesidad de contar a su lado con un traductor y un abogado, a la hora de reclamar y negociar en cuestiones ambientales en los foros internacionales: especialmente cuando el interlocutor es un representante de algún país poderoso que se niega a renunciar -por ejemplo- a bajar los niveles de contaminación que están causando sus políticas de producción industrial. Se trata de un simple ejemplo del uso instrumental de la palabra. Lo hasta aquí dicho, sin embargo, es apenas una pequeña porción de lo que podemos encontrar en el universo del lenguaje en relación con lo ecológico y/o ambiental; y dicho esto más allá de lo metafórico.